Acuario

De 21 de enero a 19 de febrero. Signo fijo y aéreo. Saturno es el gobernador tradicional de Acuario, aunque algunos astrólogos, prefieren promover a Urano, o al menos hacerle co-gobernador. Este signo proporciona las más graciosas ilustraciones de los textos medievales y desde hace mucho tiempo ha sido considerado como un signo particularmente humano; Gleadow le llama «el único signo completamente humano del Zodíaco». Pero parecen existir divergencias de opinión en cuanto a si representa al hombre común o al hombre especialmente dotado. Según la primera premisa, está ligado con la democracia, y en la segunda con la ciencia y la capacidad para el pensamiento abstracto. Este fue el signo-Sol de Galileo, Francis Bacon y Darwin.
Hace algunos años el astrólogo «amateur» francés Paul Choisnard investigó los horóscopos de 119 destacados intelectuales, y afirmó haber hallado que sólo bajo tres signos había incidencias —Géminis, Libra y Acuario—. Estos, naturalmente, son los tres signos aéreos y el simbolismo del aire es obvio aquí. Tradicional-mente Acuario rige la circulación de la sangre, y esto ha sido correlacionado con la circulación de ideas. Si Urano entra, se puede esperar a los acuarianos mostrando las características de ese planeta (como la inventiva mecánica) y también lo que Ingrid Lind denomina «la presión uraniana hacia la desorganización». Miss Lind, bajo la hipótesis de la codirección, gustaría distinguir a los acuarianos de Saturno de los acuarianos de Urano. Rupert Gleadow, escribiendo sobre la así llamada Edad Acuariana prevé la extensión en un inmediato futuro, no sólo de tales efectos de Urano, como la maquinaria y los inventos, sino también «las organizaciones a escala mundial… la colaboración internacional y la Fraternidad del Hombre».
Acuario, como su predecesor el Capricornio, no respeta la tradición o la convención (de otro modo no estaría tan bien equipado para la investigación científica). Es, en el mejor sentido de la frase, respetuoso con las personas porque, una vez más, es humano. Derrama el agua libremente: «Su necesidad es mayor que la mía.» Puede carecer de tacto y figuran adscritas a él otras faltas como la obstinación (después de todo, se trata de un signo fijo), el fanatismo y (más sorprendentemente) la ineficiencia. La condesa Wydenbruck le describe como «popular aunque solitario, a menudo anormal». Se ha observado que los hombres de Acuario gozan frecuentemente de perfiles hermosos, pero tienden a parecer indebidamente femeninos. Esto no lo menciona el viejo tradicionalista Pearce, quien meramente dice que el acuariano es «de presencia simpática y buena disposición», y tiene «cara larga y carnosa». Aquí tenemos una inconsistencia menor, puesto que en otro pasaje, al describir la influencia de Acuario como signo-Sol, Pearce habla de «cara redonda y llena», y otra vez pasa a mencionar la «buena disposición, aunque teñida de orgullo y ambición artística o científica».
Aparte de los pensadores científicos ya mencionados, otras personas que tuvieron a Acuario como su signo-Sol fueron Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt y James Dean. Eduardo VIII (el duque de Windsor) nació con Acuario como signo ascendente.
Volviendo a la «Edad Acuariana», muchos astrólogos dividen la historia en períodos aproximados de 2.000 años, cayendo cada uno de estos períodos bajo la tutela de un signo particular. Esto va dictado por el movimiento del punto equinoccial primaveral (esto es, 0° de Aries) que retrocede muy lentamente a través de los siglos (debido a la «precesión de los equinoccios» mencionada anteriormente). Así en los últimos 2.000 años antes de Jesucristo, 0° de Aries, estaba en Aries la constelación. Luego se movió dentro de Piscis —muy convenientemente, ya que la Edad Pisceana coincidió con la era de Cristo— y el pez fue un primitivo símbolo de Cristo. En cuanto a si ha comenzado ya la Edad Acuariana, los astrólogos difieren. Ingrid Lind piensa que sí ha comenzado y le atribuye en gran parte las mismas características que Gleadow: «Toda la tendencia moderna de pensamiento e invención.» También para Morrish, sí bien de forma distinta (puesto que él está interesado por el desarrollo subjetivo), Acuario es «el despertador». Para él es el signo no del científico, sino del yogi, «el desenvolvimiento de la conciencia espiritual a través de la contemplación». Este desenvolvimiento será completado en el siguiente signo, que él toma como representante del «océano cósmico».