Aries

El carnero

De 21 de marzo a 20 de abril. El jeroglífico de Aries se parece a los cuernos de un carnero, aunque algunos astrólogos dicen que lo mismo podría representar una fuente. Un signo cardinal e ígneo gobernado por Marte; Cardinal en cuanto sirve la llave del encendido del año, e ígneo en cuanto simboliza los explosivos soles de la primavera. Este es el signo del equinoccio de primavera, cuando la eclíptica cruza el ecuador y el día y la noche tienen igual duración. Para los antiguos parecía natural comenzar el año astrológico el 21 de marzo con el primer grado de Aries (0° Aries) aunque no se consultó sobre este punto a los habitantes del hemisferio sur. Que Aries es un signo de «prioridad» en casi todos los aspectos queda demostrado por las instrucciones dadas en algunos de los primitivos escritos herméticos en cuanto al uso de las «plantas zodiacales» con fines de magia: cualquiera que sea la planta y cualquiera que sea el signo que esté interesado, aquélla deberá arrancarse y extraerse su jugo cuando el Sol esté en Aries.
Aries es, en general, signo pionero y aventurero, y como todos los otros signos, tiene los vicios de sus virtudes. En tiempos de Ptolomeo había sido asignado a Marte y establecido su carácter básico, y la asociación de Gran Bretaña con Aries se remonta a dicha época. Las cualidades tradicionales del hombre de Aries fueron perfiladas concisa y claramente a principios del siglo XIX: «Aries, casa de Marte y exaltación del Sol… es un signo primaveral, seco, ígneo, masculino, cardinal, equinoccial, diurno, movedizo, oriental, dominante, colérico, violento y cuadrúpedo.» Se recordará que aparte del signo que un planeta gobierna hay ordinariamente otro signo en el que él se siente particularmente cómodo; éste es el signo en el que se dice que tiene su «exaltación». Así los hornos encendidos de Aries se mantienen alimentados por Marte que le gobierna, y por el Sol que está exaltado en él.
Por otra parte, un planeta que no está a gusto en Aries, es Venus, como parece obvio por su carácter. Cabe resaltar resalta que el fuego de Aries, en contraste con el de los otros dos signos ígneos, Leo y Sagitario, es el fuego originario que crea y destruye. Así el tipo Aries de la persona tiende a ser impetuoso y juvenil, sin pensar para nada en el mañana. Y no sólo juvenil, sino primitivo: hay algo en él del hombre de las cavernas.
Existe asenso general sobre el carácter del hombre de Aries: es entusiasta, duro, más bien descuidado, impetuoso siempre y algunas veces irritable, y se enamora como el rayo. Aries se mueve demasiado de prisa por el tipo de Tauro (cuestión que discutiremos luego) y le exaspera la minuciosidad y exactitud de Virgo. Desde tiempos remotos los astrólogos han descrito también sus características físicas, presentándole fuerte, de hombros poderosos, y así sucesivamente. Después de una advertencia acerca de la morfología zodiacal, el tipo de Aries no tiende a parecer como un carnero, camina rápidamente y tiene un apretón de manos fuerte y expresivo. Supone una cierta amenaza como conductor y no le gusta llevar sombrero. En cuanto a las mujeres de Aries, en vestidos no desean seguir la moda sino dirigirla; por otro lado, son casi agresivas en su desprecio del maquillaje.
Como ejemplos de tipos de Aries: Louis Armstrong (inventor del «caliente» jazz), a Marlon Brando, a George Sand (la primera feminista), a Savonarola y a santa Teresa de Jesús. Para probar que dos tipos de Aries pueden ser totalmente de Aries y, sin embargo, debido a las posiciones de los planetas, diferentes en muchos sentidos, contrasta a dos escritores franceses, Baudelaire y Zola. Cada uno de ellos tuvo una notable conjunción de planetas en Aries, pero mientras Zola tenía el Sol, la Luna, Marte y Plutón, en trino (buena relación) con Saturno, Baudelaire tenía al Sol, Venus (malo, como ya se ha dicho, en este signo), Júpiter y Saturno, y esto en la octava casa, la casa de la muerte.
La teoría evolutiva de Morrish ya ha sido mencionada. Según este esquema —en el que todo el Zodíaco simboliza la universal «Rueda de la Vida y la Muerte»— Aries, el primer signo, representa la ignorancia (en cualquier nivel) en contraste con el último signo, Piscis, que representa la universalidad (en cualquier nivel)
Enfocando hacia el interior, Morrish hace que los tres primeros signos representen «la unidad en la germinación». Aries representa el impulso creador masculino (para ser seguido rápidamente por el signo tradicionalmente femenino, Tauro, que representa la matrix o materia); Morrish, como muchos artistas, cree en los efectos fertilizantes del choque, y resalta la importancia de los opuestos zodiacales; por ejemplo, «en una analogía física, Libra (aire) es requerido para capacitar a Aries (fuego) y estallar en llamas». Al mismo tiempo que hace a Aries representar el papel masculino con la materia femenina de Tauro, Morrish le hace representar el movimiento en contraste con la inercia taurina. Este esquema que incluye el concepto de yoga, es una manifestación peculiarmente moderna, a la que volveremos más adelante. Bajo las premisas tradicionales ha calculado a Aries y a Tauro. Ahora podemos volver nuestra atención hacia este último.
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