Cáncer

De 22 de junio a 22 de julio. A pesar de su nombre, Cáncer es un signo casero y maternal, pero quizás también el más vulnerable.
Es el signo del solsticio de verano, desde el que pasarán nueve meses antes que Aries vuelva otra vez; por tanto puede ser considerado como un símbolo de la fecundación y la concepción. Como con los otros signos, Barbault tiene mucho en consideración su posición en el año, olvidando que otros muchos países tienen su primavera y verano en épocas distintas a la suya. Pero en relación con el simbolismo de este signo y la psicología de las personas de Cáncer, es por demás elocuente y sugestivo. Debido a que es un signo cardinal y el primero de los signos acuosos, simboliza el agua primordial —les eaux-méres—, de la misma forma que Aries simboliza el fuego primero. Representa por tanto nuestros orígenes ancestrales y toda vida orgánica, en el supuesto de que comenzara en las aguas. También representa, como el mar, la intuición y la introversión. Es el único signo gobernado por la Luna, así que las cualidades cancerianas son muy semejantes a las cualidades lunares. La Luna, como se recordará, es Nuestra Señora de las Aguas.
De acuerdo con este carácter acuoso, Cáncer tiende a ser un végétatif. Y el hombre de Cáncer (es más fácil ser mujer de Cáncer y tener éxito en la maternidad y en la casa) es con frecuencia indebidamente femenino; como señala Pearce «afeminado en constitución y disposición». Las personas de Cáncer pueden fácilmente verse «ahogadas en su propia inseguridad»: son superemocionales y subactivas. Pero existe otro lado del cuadro. En sus primitivas representaciones pictóricas, Cáncer era arrastrado por un cangrejo, criatura que puede darle a uno un terrible pellizco. Y aún los cangrejos, a pesar de su blandura interior, tienen una concha muy dura y son difíciles de despegar de sus rincones escogidos. Así a través de los siglos, este signo ha representado la tenacidad. No sólo la tenacidad de propósito, sino también la tenacidad de memoria, especialmente de la infancia. Lo que otra vez nos lleva a la casa. «Cherchez la mere —escribe Barbault— et vous trouverez le Cáncer!»
Este signo, sin embargo, representa no sólo a las personas maternales, sino a las personas madreras. Siendo en extremo sensible, es de hecho un signo de muchos colores y modos. Muchos astrólogos consideran que forma excelentes maestros (o actrices), y en esto Barbault distingue dos tipos completamente diferentes: el tipo casero y el tipo explorador y de castillos en el aire. (Realmente él no sostendría que esta clasificación pasara de subtipos.) Los ejemplos que da de personas de Cáncer incluyen a Byron, Cocteau, Salvador Dalí, Rembrandt, Rousseau y Schubert. Y hace referencia a la gran fuerza de intuición del filósofo Bergson, que tuvo su Luna en Cáncer.
Los astrólogos primitivos ponían menos fuerza en las profundidades y sensibilidades de este signo y más en su naturaleza de cangrejo. Cáncer tiende a dar una clase de personas impertinentes, de nariz chata, de facciones muy semejantes a las de los cangrejos, cuando se les mira de frente; estas personas semejan también a los cangrejos en la energía y tenacidad en acometer cualquier objetivo.
A pesar de su naturaleza tímida y reservada, un amigo en Cáncer puede ser un valor social. Gleadow aconseja a los que vayan a dar una comida: «Si desea saber sobre la comida y el vino pregunte a Cáncer.» (Luego añade de forma poco amable: «Y si busca a alguien que no ponga objeción alguna a cualquier cosa que haga, escoja a Piscis».)
Morrish, en su escala del Ser (o más exactamente hablando, del Llegar a Ser) convierte a Cáncer en el primero de los tres peldaños representantes de la gestación y el nacimiento. (Sugiere que el jeroglífico podía representar no sólo las patas del cangrejo, sino también el cuerpo.) El opuesto zodiacal a Cáncer es naturalmente Capricornio, un signo terreno que no sufre a causa de la hipersensibilidad. Los signos que le van bien a Cáncer son Piscis y Tauro; pero en la Astrología mundana Cáncer y Capricornio se hallan agrupados juntos, no sólo porque ambos son signos solsticiales (uno del verano y el otro del invierno), sino porque son los campos tradicionales de los desastres de alcance mundial. Un astrólogo del siglo III a. de C., misionero de la antigua Babilonia en Grecia, llamado Beroso, enseñó que cuando todos los planetas están en conjunción en Cáncer tendrá lugar una conflagración universal y cuando se junten en Capricornio habrá un diluvio también universal.
Eso es Cáncer, el único signo gobernado por la Luna. Agua por todas partes, pero también tenacidad y paciencia, amor maternalj comprensión de los demás, sensibilidad extrema e introversión. Y en la puerta siguiente, con la habitual yuxtaposición dramática, ¿qué vamos a encontrar, sino el único signo gobernado por el Sol?