Mercurio

«El sereno planeta Mercurio —dice el Calendario de los Pastores— es de naturaleza muy compleja y seca» y «señor de la palabra, como el Sol es señor de la luz… El que nazca bajo Mercurio será sutil de ingenio… (esta es y ha sido siempre la primera característica de Mercurio) y muy hábil en muchas ciencias…; siempre seguirá y acudirá a aquellos que tengan buenos modales, y será afortunado en los mares para utilizar el qurso de la buena mercancía». Mercurio es patrón tradicional no sólo de los intelectuales, sino también de los comerciantes. Es el planeta patrono del transporte.
Pero el hombre-Mercurio, según el citado Calendario, no tendrá sólo ventajas en su camino. «Será muy agraciado, recibirá perjuicios de las mujeres, y cuando se case los hombres no se comportarán con él como lo hicieron cuando soltero.» Del mismo modo, «sentirá gran amor hacia las damas y mujeres nobles, pero ellas no le dominarán. Será un buen hombre de iglesia, o religioso, y no le gustará meterse en guerras… Le gustará mucho predicar, hablar un lenguaje retórico y conversar sobre filosofía y geometría». El Calendario detalla otras actividades Intelectuales, artísticas y comerciales, para concluir: «Será servidor de algún gran señor, o en otro caso receptor de su dinero.» (El mismo dios Mercurio original había sido una especie de lacayo en el Olimpo, llevando siempre recados para los dioses mayores.) «Tendrá frente alta, semblante pacífico, ojos negros y fina barba. Será un gran defensor de la ley, y se mezclará en las acciones de otros hombres si no van conformes o se oponen a la ley.»
Ha existido el consenso general de que Mercurio representa el entendimiento y la mayoría de las formas de comunicación, y sean mentales o físicas. No es de sorprender, sin embargo, que sea independiente; los astrólogos le han denominado «el camaleón entre los planetas» (compárese el adjetivo «mercurial») y han explicado que es neutro porque, en sus aspectos, toma color de otros planetas, pero no devuelve su color en retorno. Esta idea se remonta hasta Ptolomeo, quien dice que Mercurio es «generalmente hablando, por naturaleza, como cualquier otro de los planetas que pueda asociarse con él». En tiempos de Ptolomeo estaba también firmemente considerado como el ordenador de dos signos, Géminis y Virgo. Rupert Gleadow, que le llama «un planeta sin sexo», resalta que estos dos signos están «en cierto modo carentes de emoción».
Mercurio puede hacer dé uno un genio”, así como también puede convertirle en un rufián. El dios original ha sido representado en el antiguo Himno a Hermes de Hornero (traducción de Shelley) como

Planeador sutil por encima de toda creencia,
pastor de tenues sueños, ladrón de vacas,
vigilante nocturno y acechador de puertas

que, siendo aún niño, inventó la lira, matando a una tortuga para utilizar su concha a este propósito. Un conde inglés del reinado de Isabel I citó esta idea tradicional de perversidad para apoyar su ataque a la astrología en general, tomando la influencia -de Mercurio como un ejemplo de injusto determinismo: «Si por naturaleza ningún hombre debe despojar o robar a otro, ¿cómo puede admitirse que Mercurio, dispuesto de esta o de la otra forma a la hora de nuestro nacimiento, nos fuerce al robo?»
En el campo de las enfermedades, Mercurio ha sido hecho responsable de los achaques tanto del habla como del pensamiento, así como de las molestias de la bilis (o, como apunta Pearce, «la manía, la apoplejía, las convulsiones, impedimentos en el hablar, coriza y tos seca»). Su día es el miércoles (en francés mercredi, en italiano mercoledi) y, según Ptolomeo, en la vida de todo hombre él gobierna el período desde los cuatro a los 14 años, cuando la educación es más necesaria. El dedo de Mercurio es el dedo meñique, y los astrólogos fisonómicos le atribuyen el puente de la nariz. Tres líneas en el puente de la nariz denotan elocuencia e ingenio; más de tres, denotan locuacidad y engaño.
El planeta Mercurio, como Venus, debido a su real proximidad al Sol, se ve siempre desde la Tierra como yacente en un signo cerca del Sol. Consecuentemente Mercurio y Venus se hallan con frecuencia en conjunción. A pesar de la frecuencia de tales conjunciones, un astrólogo inglés del siglo XVIII, Ebenezer Sibly, utilizó una de ellos (retrospectivamente) para explicar la Revolución Francesa: «La posición activa de Venus y Mercurio denota mucha inquietud e inestabilidad en los consejos de Francia, que parecen distraídos por la voluntad arbitraria de la Reina gala, representada aquí por Venus, y sostenida y ayudada por hombres ligeros, volubles y contemporizadores, premarcados por Mercurio.»
De forma similar, Raphael dice que Mercurio está representado entre los seres humanos por los filósofos, secretarios, comerciantes, maestros, embajadores «y por todas las personas ingeniosas y hábiles» (entre los que Raphael incluye a los astrólogos), y también, cuando está en posición errónea, por los ladrones. Entre las bestias de Mercurio —continúa Raphael— figuran «todas las que disponen de sentido rápido, ingenioso, inconstante y veloz; así como las que son fácilmente amaestradas por el hombre», incluyendo el mono, e¡ zorro, la comadreja, la liebre, la ardilla, la hiena y la araña. Entre los peces están «el mújol, y todos los reptiles rápidos»; entre los pájaros, «todos aquellos que son naturalmente ingeniosos e inconstantes», como el ruiseñor, el mirlo, el loro, la golondrina, el arrendajo y el grajo; entre los lugares, los colegios, los campos de tenis, las ferias, los mercados, las boleras, bibliotecas y contadurías. Según los astrólogos modernos, Mercurio es también el planeta regidor del sistema telefónico, radio, internet y otros medios de comunicación. En conjunto, un planeta versátil.
En cuanto a los aspectos, se considera generalmente que Saturno, dotado de una naturaleza tan diferente y por tanto complementaria, constituye la mejor influencia sobre Mercurio.

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