Sagitario

El arquero

De 23 de noviembre a 21 de diciembre. Gobernado por Júpiter, Sagitario es en consecuencia un signo expansivo. Desde tiempos remotos ha estado representado por un centauro tensando el arco, razón por la que Ptolomeo le clasificó como un signo «bicorpóreo», y muchos astrólogos actuales siguen afirmados en esta doble naturaleza. Por tanto, después de todo, no se le puede considerar recto ciento por ciento.

Con su medio cuerpo de animal y medio cuerpo humano, facilita cumplido tema para un sermón, o como opina Barbault, da «la mejor imagen de la sublimación». Tiene las cuatro patas (o pezuñas) fijas en el suelo y sin embargo está disparando a los blancos más altos. Sobre su carácter de centauro, Varley comenta que, mientras su mitad humana significa «la deliberación y decisiones morigeradas de la humanidad», su otra mitad «a menudo muestra más los impulsos excesivos de la naturaleza de un caballo de carreras, animal muy específicamente descrito por Sagitario». Es esta última mitad la que puede afectar a usted si nació aproximadamente entre el 6 y el 20 de diciembre; ello puede conducir a accidentes sucios.

Como sería de esperar con un gobernador como Júpiter, se trata de un signo de éxito. Abraham Lincoln y Cecil Rhodes nacieron con Sagitario en creciente y Winston Churchill lo tuvo como signo-Sol con Venus también presente. La condesa Wydenbruck, sin embargo, señaló que el horóscopo de Churchill le presenta «como verosímilmente subordinado a otros en su profesión».

En cuanto al fuego de Sagitario, Barbault le describe como un fuego purificador, muy diferente del de Aries o Leo y apropiado para después de pasada la mediana edad, cuando los deseos de la carne van menguando pero el espíritu tiene todavía un ardiente deseo de objetivos sociales, políticos, intelectuales o espirituales.

Morrish escribe: «Mientras Aries representa los fuegos rojos y ardientes de la creación, y Leo el fuego dorado amarillento de la mentalidad organizada, Sagitario representa el fuego azul del corazón de la llama, su parte más calurosa.» Sagitario siempre va más adelante: es un explorador y aventurero nato y le gustan los amplios espacios abiertos. Todo lo realiza en gran escala. En música, el tipo sagitariano es Beethoven.

En el hombre zodiacal, Sagitario está ligado con los muslos, que nos vuelven al poder del caballo y el jinete. Muchos astrólogos usan este motivo del caballo tanto literal como simbólicamente. Se nos ha informado que muchos sagitarianos son muy caballunos (y por ese motivo brutales): la excéntrica y dinámica reina Cristina de Suecia, que vestía como un hombre, estaba loca por los caballos y tenía también algo de cara de caballo. (Lo mismo le sucedió a Milton, que nació con Sagitario en creciente.) También se nos ha dicho que el sagitariano típico es «tan fuerte como un caballo». Tiene saludable apetito y, a cierta edad, tendencia al embonpoint.

Tiene una individualidad muy acusada pero, como Júpiter, su gobernador, es sociable y ciertamente sólo se vé interesado en empresas comunales.

Barbault sugiere que existe una subespecie introvertida (donde domina Saturno) ocupada por el «más allá», pero el sagitariano típico se lanza a cosas fuera de sí mismo, llegando a veces hasta alcanzar una «visión global». Tiene un apretón de manos cordial, golpea las cartas sobre la mesa y tiende a ser eufórico. Resulta un poco duro reconocerle en el sistema de Morrish, donde representa la «conciencia abstracta y más alta».

Pero luego Sagitario tiene que concluir el segundo de los cuatro pasos de Morrish, el paso «del control de la emoción»: en este signo, las emociones humanas tienen que emerger de los deseos animales (el centauro de nuevo) y estas emociones, a su vez, han de ser dirigidas dentro de aspiraciones elevadas, la flecha tiene que dejar el arco Morrish comprime su siguiente y tercer paso, «el control de! viento», dentro de los confines de un solo signo, que es naturalmente el que vamos a estudiar a continuación.